Una sesión de mezclado es un intercambio, no una transferencia. Envías bitcoin a una dirección de depósito del servicio y el servicio te paga desde una reserva independiente. Las monedas que llegan a tu cartera no son las que enviaste, por lo que desaparece el vínculo directo en cadena entre tus direcciones antiguas y nuevas.

Una sesión empieza definiendo la salida. Indicas una dirección de pago, eliges un retraso opcional y recibes un identificador de sesión junto con una dirección de depósito. El identificador es la única referencia a tu sesión, por eso se genera de forma aleatoria en cada sesión nueva y nunca se reutiliza.

Después llega el depósito. Conviene enviar el importe previsto dentro del periodo de validez, porque un depósito que llega tarde o dividido de forma inesperada debe tratarse como un caso aparte. Usa la dirección y el código QR mostrados en la sesión y no una dirección guardada antes, ya que cada sesión tiene la suya.

Cuando el depósito se confirma, se programa el pago. Un pago inmediato deja una correlación temporal estrecha entre la transacción de entrada y la de salida, justo el patrón que buscan las herramientas de análisis. Un retraso debilita esa correlación, y repartir el pago entre varias direcciones con importes desiguales la debilita todavía más.

Igual de importante es conocer los límites. El mezclado no puede ocultar que hubo una mezcla, no cambia la información que publicaste tú mismo y no protege una dirección de pago que luego reutilizas junto a monedas identificables. Trata una sesión como un paso dentro de una rutina de privacidad, no como una garantía de anonimato por sí sola.

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